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Escrito por Ivan
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Jueves, 15 de Julio de 2010 21:44 |
El derecho a la igualdad llegó al matrimonio
Tras más de quince horas de un debate intenso, los senadores decidieron cambiar el Código Civil. Lo hicieron por 33 votos a favor y 27 en contra. Hubo festejos y emoción. La Argentina es el primer país en América latina que establece esa ampliación en el derecho civil.
Por Soledad Vallejos
Después de 15 horas de sesión ininterrumpida, después de tres meses de discusión en comisión, después de tres años de campaña de la comunidad gay-lésbica, el Senado aprobó a las cuatro de la madrugada de hoy en general el proyecto de ley que establece la posibilidad de que las parejas del mismo sexo puedan casarse en igualdad de condiciones con las parejas heterosexuales. En la primera votación se rechazó el dictamen de mayoría de la comisión, lo que permitió votar la media sanción de Diputados. Esa votación registró 33 senadores a favor del matrimonio igualitario, 27 en contra y tres abstenciones. Argentina se convirtió así en el primer país sudamericano en legalizar los matrimonios homosexuales.
Era como estar sobre un barco mientras la corriente se embravecía: desde el arranque, que estuvo en duda hasta que finalmente sucedió a las 13.15, la sesión fue un vaivén permanente. A los enfrentamientos por tecnicismos, la extensísima alocución de Negre de Alonso acerca de sus viajes al interior y los chispazos por el video con el que pretendía dar cuenta de ellos, siguió el debate sobre el matrimonio igualitario, presión de senadoras y senadores favorables al proyecto mediante.
Fue la contraseña para que comenzara otro vaivén: el de contar una y otra vez votos comprometidos, hipotéticos y hasta imposibles.
Casi como si se hubiera tratado de un calco de lo sucedido en casi tres meses de reuniones de comisión, en el recinto sonaron básicamente tres tipos de argumentos: los que defendían la igualdad de derechos como sustento de la democracia; los que rechazaban abiertamente la ampliación del matrimonio civil y quienes insistían en que plantear la unión civil no implicaba discriminar.
La sesión arrancó poco después de la hora estimada, con predicción de resultado incierto pero aires optimistas. Así lo habían asegurado durante la mañana, en la entrada del Senado, la presidenta y el secretario de la Federación Argentina LGBT, María Rachid y Esteban Paulón. Para enfatizar aún más el optimismo, contaban con la presencia del militante del PSOE Pedro Zerolo, llegado especialmente para vivir en Argentina la ocasión que ya había atravesado en España. Ya estaban los vallados sobre la calle Yrigoyen, pero también unas cuantas personas resistían el frío en la plaza, en torno del escenario.
Puertas adentro, Liliana Teresa Negre de Alonso daba rienda suelta a un video de diez minutos cuya edición de inmediato fue duramente criticada por senadores como Norma Morandini, Luis Juez, por ser “propaganda y no información”. (Largamente pasada la medianoche, María Eugenia Estenssoro aportó también sus críticas sobre “ese tipo de herramienta publicitaria”.) “He cumplido con la manda”, insistía, a su vez, Negre, quien al concluir su argumentación dijo –retomando uno de los tópicos más esgrimidos por sectores integristas– estar preocupada por los contenidos que niños y niñas podían aprender en materia de educación sexual.
Liliana Fellner apeló, tras ese inicio desconcertante, a que “de lo que se habla es del derecho fundamental (que tienen) como personas a la igualdad”, que es “un derecho consagrado en nuestra Constitución”. En medio del recinto, Carlos Reutemann dialogaba con Adolfo Rodríguez Saá, cuando la jujeña aclaró que las familias diversas son “algo que existe hoy y va a seguir existiendo se vote o no la ley de matrimonio igualitario”. La resistencia a aceptar que proponer otros nombres es discriminar, que el matrimonio es civil y que “la ley no te obliga a la heterosexualidad ni la homosexualidad” es, dijo poco después Luis Juez, “un tema que incomoda, irrita y fastidia”.
El proyecto de unión civil dictaminado y luego impugnado concitó los apoyos de quienes lo habían firmado en la Comisión de Legislación General y las críticas demoledoras de casi todo el resto de la Cámara. “Es una estrella amarilla, es estigmatizante. Nos hace recordar demasiado a las listas nazis. Hace familias de clase A y familias de clase B. Esto ya lo vivimos cuando se legalizó el divorcio”, sintetizó Beatriz Rojkes de Alperovich.
A media tarde, luego de que María Jose Bongiorno anunciara, airada, su abstención, comenzaban a llegar a los pasillos del Congreso los sonidos festivos del escenario montado en la plaza. De a ratos, algunos bajos hacían vibrar la pantalla desde la que se seguían las alternativas de la sesión, una rutina interrumpida con frecuencia por la llegada de senadoras y senadores en tren de amenizar la sesión con declaraciones.
“Estamos discutiendo sobre el modelo de sociedad en el que queremos vivir”, insistía Daniel Filmus pasada la medianoche, y confesaba su convicción de que “todos queremos vivir en una sociedad más democrática, más igualitaria”. Las frases, con distintas modulaciones habían sido lanzadas en el recinto ya a lo largo de la tarde, mientras la banda de sonido de la calle daba cuenta del paso del tiempo. A medida que el festival del Inadi llegaba a su fin el recinto se vaciaba. En la sala de prensa, una senadora aseguraba que, tras el cabildeo incierto por el proyecto de “unión solidaria familiar”, la votación parecía haberse reencauzado. Una vez más, y por al menos décima oportunidad desde el inicio de la sesión, los números habían cambiado. Una vez más, sin embargo, la balanza seguía inclinándose en favor de una nueva regulación matrimonial para Argentina. “No es un atentado contra la familia heterosexual, no veo cuál es la amenaza”, replicaba Estenssoro, tras una seguidilla de argumentos integristas que, por tramos, reproducían la retórica de los jerarcas eclesiásticos.
“Los derechos humanos no se plebiscitan y las objeciones de conciencia tienen que ser muy limitadas, no para que los funcionarios se nieguen a cumplir con la ley”, replicó una vez más Estenssoro cuando Negre volvió a defender el proyecto de unión civil que preveía tal mecanismo. Luego, Rubén Giustiniani iniciaba su intervención recordando que su voto sería positivo. “Es un día histórico”, agregó emocionado |
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Escrito por Ivan
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Lunes, 04 de Enero de 2010 16:25 |
Los últimos días de 2009 fueron sólo una muestra de lo que vendrá en 2010. El próximo paso será demostrar que no era capricho de unos pocos. Que querer casarse no fue el berretín de jóvenes urbanos aburridos de tan modernos, que la militancia LGTB tiene nombres, y que esos nombres son muchos, tantos como sus reclamos por la ampliación de los derechos civiles. Eso dicen desde la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales (Falgtb), cuyo trabajo, realizado con el apoyo del Inadi, cerró el año celebrando la boda de Alex Freyre y José María Di Bello. “El casamiento de la primera pareja ya se concretó, y eso quita peso a la visibilidad de los demás”, repite Esteban Paulón, secretario general de la Federación, pocas horas después de que el retrato de Freyre y Di Bello recorriera el mundo anunciando la primera boda de Latinoamérica (“y el Caribe”, como gusta acotar Di Bello) entre personas del mismo sexo.
Los pedidos de amparo son sólo el comienzo. El juez Carlos Fayt adelantó que en los próximos meses la Corte Suprema de la Nación resolverá acerca de los casos de matrimonios denegados que llegaron a esa instancia. Tras la renovación de la Cámara de Diputados, los proyectos de ley que en 2009 quedaron pendientes de dictamen han renovado sus posibilidades de llegar al recinto. Por lo pronto, el presidente del bloque del FpV, Agustín Rossi, ya anunció que el matrimonio homosexual será uno de los temas que tratará el Congreso en 2010. “Nosotros pedimos tiempo para analizar el proyecto. Nunca fijamos posición contraria y estamos dispuestos a debatirlo”, declaró.
Gays y lesbianas militantes han optado por la estrategia de hacerse visibles con lo más contundente: en todo el país habrá parejas que pedirán turno para casarse en el registro civil que les corresponda; si se lo niegan, reclamarán judicialmente mediante un pedido de amparo. “La idea es conseguir una conciencia federal de la inconstitucionalidad de los impedimentos para el casamiento entre personas del mismo sexo”, explica Carolina von Opiela, la abogada de la Federación y el Inadi responsable de la estrategia legal que llevó a Freyre y Di Bello ante la jueza de paz fueguina Liliana Sosa, y cuya argumentación servirá de modelo a todos los pedidos de amparo por venir en lo inmediato. En algunos casos la demanda judicial ya fue presentada; en otros, lo será en febrero, apenas acabe la feria. En todos ellos se pueden adivinar cientos y miles de historias con marcas generacionales, sociales y familiares tan diversas como contundentes a la hora de trazar otros mapas posibles de la Argentina.
El precio del estreno
“Cuando todavía nadie hizo por primera vez algo, corrés el riesgo de ser el primero”, señala Esteban Paulón, que en sus años de militancia LGTB y trabajos en el mundo de la política observó de cerca los mecanismos mediáticos de la visibilidad y sus efectos posibles. “Si sos el primero, sos visible, perdiste –agrega–. Los medios te van a buscar hasta debajo de las baldosas.” Es algo que, a lo largo del año que terminó, han podido comprobar Freyre y Di Bello: el anuncio de su intención de casarse, su pedido de turno denegado, la comunicación de las alternativas legales de su demanda judicial, el casamiento frustrado el 1º de diciembre (con su consecuente manifestación festiva, en camión, por la ciudad) y el exitoso del 28, todo ello fue seguido y reproducido con fruición y puntualidad por medios nacionales y extranjeros. Por la calle son reconocidos; de tanto en tanto deben firmar autógrafos, menos frecuentemente soportar algún desplante de personas descontentas con la ampliación de los derechos civiles. A los recién casados, la propia militancia ejercida en primera persona los ha convertido, en algún sentido, en estrellas mediáticas. El año que despunta, seguramente María Rachid, presidenta de la Federación, y su pareja, Claudia Castro, vivirán una situación similar, cuando la Corte Suprema resuelva su pedido. “Ahora que Alex y José María ya están casados, y el que el caso de María y Claudia está en la Corte, más parejas se van a animar a presentarse”, vaticina Paulón, quien maneja datos concretos sobre el avance de la estrategia organizada desde la Federación y patrocinada por las delegaciones locales del Inadi. Los recién casados son “un éxito, y para la gente es importante sentirse parte de eso”.
Cuatro parejas en Santa Fe, tres en San Luis, tres en Chubut, dos en Santa Cruz, una en Tierra del Fuego, una en Tucumán, una en Mendoza, una en Córdoba, una en Salta; cuatro en Mar del Plata (una de ellas constituida por un varón y una trans), dos en La Plata; otras tantas en Vicente López, Olavarría, Quilmes, Lanús; al menos dos más en ciudad de Buenos Aires... Por ahora esos son los casos en tren de obtener de la Justicia respuestas similares a la que la jueza porteña Gabriela Seijas dio al pedido de Freyre y Di Bello, vale decir, fallos que, al considerar inconstitucional que una pareja no pueda casarse por no ser heterosexual, indiquen que ese matrimonio debe concretarse. La cantidad de consultas que la Federación recibe en
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, además, va en aumento, explica Paulón.
–¿Este incremento de pedidos de patrocinio y consultas puede entenderse como consecuencia del caso de Freyre y Di Bello?
–Definitivamente sí. Tuvimos una primera oleada de pedidos de patrocinio y acompañamiento cuando salió el fallo de (Gabriela) Seijas. Algunos contactos llegaron por Facebook, en el grupo que armó la Federación. Ahora que el casamiento se concretó, hay más gente que se anima porque ve que es posible. Cuando nos contactan, nos dicen “nos queremos casar, queremos nuestro derecho”, pero muchos creen que con la sola presentación pueden acceder a ejercerlo.
–¿Por qué elegir este tema como bandera ahora?
–En primer lugar, porque es una agenda que a las organizaciones LGTB les interesa. Quizá no sea prioritaria, porque hay temas más urgentes, como la situación de las personas trans, pero esto tiene tanto apoyo social que interesa trabajarlo. Da visibilidad, da agenda de trabajo; hace posible que la gente referencia como actores en defensa de la diversidad a gente del colectivo, inclusive donde antes no había referencias de la causa; permite contactar y trabajar con referentes sociales y políticos. Suma gente porque prende en la sociedad y es más tangible que otros temas: pedir el matrimonio es hablar de la familia, los hijos, la herencia, la obra social, el permiso en el trabajo...
Sí, quieren (y querrán)
Que por todo el país hayan aparecido parejas con ganas de formalizar trajo un correlato tal vez inesperado. Lógicamente, no todos los novios ni todas las novias viven en los mismos lugares ni cuentan las mismas historias. Tampoco tienen las mismas edades, ni dan los mismos motivos a la hora de contar por qué quieren casarse. Son justamente esas diferencias las que permiten trazar perfiles, en algún sentido, generacionales, que a su vez hablan de distintas militancias y definiciones políticas, tanto como de la diversidad que alberga el propio movimiento LGTB argentino.
En los últimos meses, la campaña de la Falgtb creció fuertemente a través de Internet. El tráfico de correos electrónicos fluctuó al ritmo de la aparición del tema en los medios: cuando se debatieron los proyectos en el plenario de comisiones de Diputados, llegaron cuatro mil mensajes en apoyo al cambio de ley y alrededor de treinta para oponerse; con números más discretos, la reacción se repetía con cada aparición pública de Freyre y Di Bello. La tarea también pasó por aprovechar la vidriera que suponen algunos sitios (como www.elmismo amor.org, que articula los proyectos de ley presentados y releva quiénes, en el ámbito político, se han manifestado a favor o en contra de ellos), y ante todo la dinámica viral y en perpetuo movimiento de las redes sociales. El grupo de Facebook “Yo estoy a favor de la legalización del matrimonio gay”, que cuenta con 35.000 adherentes, sirve para difundir actividades, proponer debates e impulsar acciones (como la de alentar el envío de correos de felicitación a la gobernadora Ríos, o a diputados y senadores para que traten los proyectos de ley de matrimonio). Esas plataformas virtuales, por un lado, acercaron a las práctica militante a personas que carecían de contacto (y hasta conocimiento) con ellas, al tiempo que les brindó herramientas y las puso en conexión entre sí y con organizaciones. Paulón señala que, por ejemplo desde algunas ciudades del interior (Mendoza, San Luis, Río Gallegos), fueron llegando mails de parejas que no se conocían y que, advertidas por la Falgtb de las otras, se pusieron en contacto y ahora mismo están dándose organización para ganar visibilidad.
En promedio, los gays y las lesbianas que se acercaron a la Falgtb Internet mediante tienen entre 30 y 35 años. También “hay pedidos de personas mayores, que ya agotaron las instancias administrativas de declaración sumaria, o que ya tienen hechos los testamentos cruzados, que es algo para asegurar que uno pueda heredar al otro”. Vale decir que distintos perfiles implican, a su vez, diferentes necesidades. “Hay distintas situaciones para querer legalizar”, analiza Paulón. Mientras que las parejas compuestas por personas mayores hacen foco en la regulación de bienes, necesidades administrativas y beneficios sociales y por eso hacen eje en la visibilidad, las más jóvenes “simplemente plantean que es un derecho que les corresponde”. En todos los casos, se trata de parejas cuyo entorno familiar y de amigos conoce y respeta como tales, “lo tienen resuelto”. En el interior, los padres de una pareja de varones, de 25 y 26 años, “que están enamoradísimos, muertos de amor”, están preparando la fiesta de casamiento desde ahora.
Paso a paso
Legalmente, en Argentina nada impide la celebración de matrimonios entre personas del mismo sexo. El Código Civil no explicita la heterosexualidad como requisito para casarse, por lo que impedir las bodas entre mujeres o entre varones es inconstitucional. Lo que se esgrime para impedir los casamientos “es una interpretación que se hace” del texto legal, explica la abogada Von Opiela, quien insiste en que esa perspectiva es “claramente inconstitucional”. Ese, precisamente, es el argumento del que se sirvió para batallar judicialmente por el casamiento de Freyre y Di Bello, y también el que sustenta los amparos presentados por parejas en todo el país: Martín y Nicolás y María y Estela en Rosario; la de Juan Carlos y su novio en Santa Fe capital, Rafaela y Cristina en Wheelwright (ver aparte), Javier y Juan en Córdoba, Jorge y Oscar en San Luis...
En el futuro inmediato, dice Paulón, “se empiezan a derribar los armarios”, porque la ley será sólo un punto de partida que los activistas de la Falgtb se propusieron como meta hace tres años. “Empieza la lucha por la igualdad, por la visibilidad. Como pasó en España después de que sancionaran la ley de matrimonio para todos y todas, acá van a salir del armario jueces, juezas, diputados, diputadas...”
Vallejos, Soledad en "Lo que viene después del casamiento en Ushuaia" Página 12, 4 de enero de 2010.
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Escrito por Ivan
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Sábado, 12 de Diciembre de 2009 13:11 |
Antes que nada quisiera aclararles que he tenido, a lo largo de mis 21 años, una educación basada en sus preceptos. Rezo todas las noches su conocido Padrenuestro, creo en la Virgen y demás santos. Sin embargo, mi experiencia en la cercanía a su institución me ha enseñado que no es tan impoluta como ustedes mismos predican y que eso, a diferencia de lo que pueden creer, NO ES MALO. Son seres humanos, como el resto... deberían aceptarlo de una buena vez.
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Última actualización el Martes, 15 de Diciembre de 2009 00:29 |
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Escrito por Ivan
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Domingo, 22 de Noviembre de 2009 15:43 |
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"Esta es una batalla cultural hermosa"
En la segunda reunión de comisiones por el proyecto para instaurar el casamiento gay hubo discusiones fuertes y testimonios emotivos. También hubo presencia de sectores fundamentalistas. El martes hay nueva sesión.
Por Soledad Vallejos.
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Última actualización el Lunes, 14 de Diciembre de 2009 23:59 |
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