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La palabra Gay proviene del vocablo provenzal gai (en castellano "gayo", como en "La gaya ciencia") y significa ‘alegre' o ‘pícaro'.Se aplicaba a los hombres que ejercían la prostitución homosexual en la Inglaterra victoriana, por el modo "alegre" en que vivían y se vestían. Finalmente el término gay boy ("chico alegre" o prostituto) se convirtió en sinónimo de homosexual.
Posteriormente, la comunidad gay adoptó el término tratando la palabra como un acrónimo de Good As You (‘tan bueno como tú') restándole de esta forma el matiz peyorativo a la palabra y reivindicando la igualdad, como personas, entre homosexuales y heterosexuales. Por ello, hoy en día, la primera acepción en inglés apenas se usa y se utiliza casi exclusivamente como sinónimo de "homosexual".
La palabra Lesbiana nació a partir del nombre de la isla de Lesbos, en el mar Egeo, que en los siglos VII y VI a. de C. fue un brillante centro de vida intelectual y artística. El nombre más destacado de la producción literaria de aquella época es el de la poetisa Safo, de la cual hoy se conservan algunos versos, pero cuya contribución fue tan importante en la formulación del género literario helénico de su época que se llegaron a acuñar monedas con su efigie.
En algunos de los versos más dulces y tiernos de Safo, se rinde homenaje a la belleza de la jóvenes de mayor hermosura de la isla, de donde se concluyó que la poetisa era homosexual, aunque, en realidad, poco se sabe sobre ella, y no hay ningún dato que permita afirmar esto en forma categórica.
En aquella época, las mujeres de las familias pudientes de Lesbos solían reunirse en sociedades informales para deleitarse en placeres como la composición y el recitado de poesías. Safo, inspiradora de uno de esos grupos, atrajo a un gran número de admiradoras de otras ciudades, que fueron a la isla a componer y a disfrutar poesías, cuyos temas principales solían ser los amores, odios y celos que surgían en aquella atmósfera.
Ocho siglos después de su muerte, sus trabajos fueron publicados por la biblioteca de Alejandría, pero no sobrevivieron a la Edad Media, y todo lo que hoy resta de su obra es un único poema completo de veintiocho líneas, además de numerosos fragmentos cuyo número aumentó con el descubrimiento de papiros, pero se considera que constituyen apenas una pequeña fracción del trabajo de Safo. En lo que quedó de su obra, no hay ninguna referencia a actividades homosexuales, pero la isla se convirtió en símbolo del amor entre mujeres, y el nombre de Safo perduró en la literatura como denominación de los versos endecasílabos, también llamados sáficos.
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